Vacaciones

No me gusta el calor

Posted on Actualizado enn

    Sí, ya sé que se supone que aquí iba a hablar de las cosas que me gustan. Y sí, ya sé que normalmente se asocia el calor a múltiples placeres de la vida que también comparto: verano, piscina, playa, vacaciones, más horas de luz, helados…
   Pero es que yo pienso en calor y lo primero que se me viene a la mente es mi propia imagen con churretones de sudor cayéndome por la cara. Y aún peor, con las gafas resbalándose por la nariz, y, en mis peores pesadillas, con las pantorrillas llenas de raspones tras andar 10 kilómetros entre jaras y riscos varios (pero esto son historias campamentiles que no vienen a cuento). Y qué decir de esas noches encima de las sábanas dando vueltas y vueltas porque es imposible conciliar el sueño…
   En resumen, que el calor me desmadeja, me anula por completo, me “aplatana”, y hace de mí un ser quejumbroso y nada agradable. Mi cuerpo no está hecho para el calor, sino para el frío, con  esas reservitas de grasa estratégicamente distribuidas (cada uno se consuela como quiere)

    Y para los que dicen que sin calor no existirían las cosas buenas del verano, ahí va eso: vacaciones en Hamburgo,  con unos absolutamente aceptables 25 grados, 16 o 17 horas de luz, posibilidad de helados a tutiplén, y a falta de piscina o playa, ¡barquito!

DSCN6278

Por algún sitio hay que empezar…

Posted on Actualizado enn

“When the dog bites, when the bee stings, when I’m feeling sad, I simply remember my favorite things, and then I don’t feel so bad”

No es que Julie Andrews y yo compartamos demasiados gustos – de hecho más bien pocos -, pero me encanta esta canción. Bueno, lo confieso, me encanta la película en general. La idea de refugiarse en los pequeños placeres de la vida cuando las cosas vienen mal dadas me parece la mejor terapia. Y eso es lo que espero que sea este rinconcito: una fuente en la que beber, un banco en el que descansar, un soplo de aire fresco, una pequeña ventana a todo lo que me hace feliz.

Y para empezar, una de las mayores alegrías de mi vida es pasar tiempo con mis amigos, y si es en una casa rural en el Jerte mejor que mejor… Un fin de semana sin reloj, rodeada de las risas de los pequeñuelos, con buenas conversaciones, buena comida, sol, piscina, río… ¿Qué más se puede pedir? Pues que se repita todos los años.
 ¡Viva el Topo Rural!