Inspiración

I’m the master of my fate, I’m the captain of my soul

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Descubrí este poema de William Ernest Henley, supongo que como mucha gente, en la película de Clint Eastwood “Invictus”. Parece ser que era el poema favorito de Nelson Mandela y que lo leyó muchas veces durante su larga condena en la cárcel de Robben Island por luchar contra el apartheid.
La película me encantó – a pesar de que no soy nada fan de Matt Damon – porque tiene muchos de mis ingredientes favoritos, en las historias y en la vida: el trabajo en equipo para afrontar las dificultades, la superación de los prejuicios y las barreras raciales y culturales, la épica del deporte como catalizador de las emociones humanas más positivas, lo innegociable de ciertos principios éticos, aunque acarreen impopularidad o incomprensión… En estos días resuenan especialmente en mi espíritu el genuino orgullo, la dignidad y la paz interior que transmite el poema. Os dejo el original en inglés y una traducción que me ha encantado (la encontré aquí)
Out of the night that covers me,
Black as the pit from pole to pole,
I thank whatever gods may be
For my unconquerable soul.
In the fell clutch of circumstance
I have not winced nor cried aloud.
Under the bludgeonings of chance
My head is bloody, but unbowed.
Beyond this place of wrath and tears
Looms but the Horror of the shade,
And yet the menace of the years
Finds and shall find me unafraid.
It matters not how strait the gate,
How charged with punishments the scroll,
I am the master of my fate:
I am the captain of my soul.
En la noche que me envuelve,
negra, como un pozo insondable,
doy gracias al Dios que fuere
por mi alma inconquistable.
En las garras de las circunstancias
no he gemido, ni llorado.
Ante las puñaladas del azar,
si bien he sangrado, jamás me he postrado.
Más allá de este lugar de ira y llantos
acecha la oscuridad con su horror.
No obstante, la amenaza de los años me halla,
y me hallará, sin temor.
Ya no importa cuan estrecho haya sido el camino,
ni cuantos castigos lleve a la espalda:
Soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma.