Mes: agosto 2013

Me gusta el cine de tacitas (sin complejos)

Posted on Actualizado enn

Hace unos días me encontré en Jot Down – para los que no la conozcáis, una revista cultureta y con pretensiones, como diría mi hermana, pero donde se encuentran auténticas joyitas – este artículo titulado “Cine de tacitas”. El concepto me parece acertadísimo, y el artículo muy divertido, aunque se mofe de un estilo de películas y series que me encantan desde hace años. Supongo que el hecho de que me pirre todo lo British hasta el punto de estudiar Filología Inglesa y que Jane Austen sea una de mis autoras favoritas tendrá algo que ver.
Así que, sin más dilación, aquí van tres excelentes ejemplos de “tacitas top”:
Sí, es una serie, pero es el ejemplo más reciente, el “Arriba y abajo” de esta generación. Y tengo que decir que, además de las diversas tramas culebronescas de los protagonistas, que te enganchan quieras o no quieras, me encantan los personajes secundarios (la matriarca interpretada magistralmente por Maggie Smith, los sirvientes…) Me gustó especialmente la segunda temporada y cómo refleja el tremendo impacto que tuvo la Gran Guerra en todos los aspectos de la vida.
 
Puedo haber visto esta serie unas 20 veces y no me canso. Todas las demás adaptaciones de la novela palidecen a su lado. En mi opinión, Lizzy Bennet es uno de los personajes femeninos más deliciosos de la literatura, y Jennifer Ehle hace una interpretación excelente, nada pretenciosa (no como otras de cuyo nombre no quiero acordarme*). El Darcy de Colin Firth es un icono en Gran Bretaña, como quedó demostrado en la saga de Bridget Jones. Imprescindible.
Emma Thompson está un poco mayor para el papel, para que nos vamos a engañar, pero como guionista se sale con esta adaptación de mi segunda novela preferida de Jane Austen. Esta escena ilustra perfectamente lo mejor del cine de tacitas, sin una sola palabra, sólo con las miradas de los (magníficos) actores.
 
* ¿Cómo es posible escribir sobre el cine de tacitas sin que aparezca ni una vez Keira Knightley? Muy sencillo, porque cada vez que la veo hacer un mohín me entran unos instintos asesinos impropios de una dama. Y porque se atrevió a destrozar sin piedad el papel de Lizzy Bennet. Y hasta ahí podíamos llegar.
Anuncios

I’m the master of my fate, I’m the captain of my soul

Posted on Actualizado enn

Descubrí este poema de William Ernest Henley, supongo que como mucha gente, en la película de Clint Eastwood “Invictus”. Parece ser que era el poema favorito de Nelson Mandela y que lo leyó muchas veces durante su larga condena en la cárcel de Robben Island por luchar contra el apartheid.
La película me encantó – a pesar de que no soy nada fan de Matt Damon – porque tiene muchos de mis ingredientes favoritos, en las historias y en la vida: el trabajo en equipo para afrontar las dificultades, la superación de los prejuicios y las barreras raciales y culturales, la épica del deporte como catalizador de las emociones humanas más positivas, lo innegociable de ciertos principios éticos, aunque acarreen impopularidad o incomprensión… En estos días resuenan especialmente en mi espíritu el genuino orgullo, la dignidad y la paz interior que transmite el poema. Os dejo el original en inglés y una traducción que me ha encantado (la encontré aquí)
Out of the night that covers me,
Black as the pit from pole to pole,
I thank whatever gods may be
For my unconquerable soul.
In the fell clutch of circumstance
I have not winced nor cried aloud.
Under the bludgeonings of chance
My head is bloody, but unbowed.
Beyond this place of wrath and tears
Looms but the Horror of the shade,
And yet the menace of the years
Finds and shall find me unafraid.
It matters not how strait the gate,
How charged with punishments the scroll,
I am the master of my fate:
I am the captain of my soul.
En la noche que me envuelve,
negra, como un pozo insondable,
doy gracias al Dios que fuere
por mi alma inconquistable.
En las garras de las circunstancias
no he gemido, ni llorado.
Ante las puñaladas del azar,
si bien he sangrado, jamás me he postrado.
Más allá de este lugar de ira y llantos
acecha la oscuridad con su horror.
No obstante, la amenaza de los años me halla,
y me hallará, sin temor.
Ya no importa cuan estrecho haya sido el camino,
ni cuantos castigos lleve a la espalda:
Soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma.