Me gusta la música (I)

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En realidad no me gusta, ME APASIONA, por eso ésta será la primera de muchas entradas dedicadas a la música.
Hoy he estado en un concierto de Ara Malikian, un extraordinario violinista que conocía por su trabajo en el programa de RTVE “Pizzicato”. Esperaba encontrarme con un virtuoso solista, pero ha sido una agradabilísma sorpresa que estuviera acompañado de una jovencísima orquesta, “La Orquesta en el Tejado, además de tener a Kepa Junquera como artista invitado.
Me ha encantado, a pesar de no conocer el repertorio, y me ha devuelto el gusanillo de retomar el chelo, que lo tengo totalmente abandonado. Y me ha recordado una vez más el inmenso placer que supone hacer música con otros, la magia que surge al unir las voces de los distintos instrumentos para crear un conjunto infinitamente más bello.
Además, este hombre es un auténtico showman que trasmite pasión y entusiasmo en cada golpe de arco. Os dejo un video de una de las obras que ha interpretado hoy, la Jota para San Fermín de Pablo Sarasate (por cierto, precedida de una disertación sobre si la jota es sólo aragonesa o no para partirse de risa)

Me gusta el cine de tacitas (sin complejos)

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Hace unos días me encontré en Jot Down – para los que no la conozcáis, una revista cultureta y con pretensiones, como diría mi hermana, pero donde se encuentran auténticas joyitas – este artículo titulado “Cine de tacitas”. El concepto me parece acertadísimo, y el artículo muy divertido, aunque se mofe de un estilo de películas y series que me encantan desde hace años. Supongo que el hecho de que me pirre todo lo British hasta el punto de estudiar Filología Inglesa y que Jane Austen sea una de mis autoras favoritas tendrá algo que ver.
Así que, sin más dilación, aquí van tres excelentes ejemplos de “tacitas top”:
Sí, es una serie, pero es el ejemplo más reciente, el “Arriba y abajo” de esta generación. Y tengo que decir que, además de las diversas tramas culebronescas de los protagonistas, que te enganchan quieras o no quieras, me encantan los personajes secundarios (la matriarca interpretada magistralmente por Maggie Smith, los sirvientes…) Me gustó especialmente la segunda temporada y cómo refleja el tremendo impacto que tuvo la Gran Guerra en todos los aspectos de la vida.
 
Puedo haber visto esta serie unas 20 veces y no me canso. Todas las demás adaptaciones de la novela palidecen a su lado. En mi opinión, Lizzy Bennet es uno de los personajes femeninos más deliciosos de la literatura, y Jennifer Ehle hace una interpretación excelente, nada pretenciosa (no como otras de cuyo nombre no quiero acordarme*). El Darcy de Colin Firth es un icono en Gran Bretaña, como quedó demostrado en la saga de Bridget Jones. Imprescindible.
Emma Thompson está un poco mayor para el papel, para que nos vamos a engañar, pero como guionista se sale con esta adaptación de mi segunda novela preferida de Jane Austen. Esta escena ilustra perfectamente lo mejor del cine de tacitas, sin una sola palabra, sólo con las miradas de los (magníficos) actores.
 
* ¿Cómo es posible escribir sobre el cine de tacitas sin que aparezca ni una vez Keira Knightley? Muy sencillo, porque cada vez que la veo hacer un mohín me entran unos instintos asesinos impropios de una dama. Y porque se atrevió a destrozar sin piedad el papel de Lizzy Bennet. Y hasta ahí podíamos llegar.

I’m the master of my fate, I’m the captain of my soul

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Descubrí este poema de William Ernest Henley, supongo que como mucha gente, en la película de Clint Eastwood “Invictus”. Parece ser que era el poema favorito de Nelson Mandela y que lo leyó muchas veces durante su larga condena en la cárcel de Robben Island por luchar contra el apartheid.
La película me encantó – a pesar de que no soy nada fan de Matt Damon – porque tiene muchos de mis ingredientes favoritos, en las historias y en la vida: el trabajo en equipo para afrontar las dificultades, la superación de los prejuicios y las barreras raciales y culturales, la épica del deporte como catalizador de las emociones humanas más positivas, lo innegociable de ciertos principios éticos, aunque acarreen impopularidad o incomprensión… En estos días resuenan especialmente en mi espíritu el genuino orgullo, la dignidad y la paz interior que transmite el poema. Os dejo el original en inglés y una traducción que me ha encantado (la encontré aquí)
Out of the night that covers me,
Black as the pit from pole to pole,
I thank whatever gods may be
For my unconquerable soul.
In the fell clutch of circumstance
I have not winced nor cried aloud.
Under the bludgeonings of chance
My head is bloody, but unbowed.
Beyond this place of wrath and tears
Looms but the Horror of the shade,
And yet the menace of the years
Finds and shall find me unafraid.
It matters not how strait the gate,
How charged with punishments the scroll,
I am the master of my fate:
I am the captain of my soul.
En la noche que me envuelve,
negra, como un pozo insondable,
doy gracias al Dios que fuere
por mi alma inconquistable.
En las garras de las circunstancias
no he gemido, ni llorado.
Ante las puñaladas del azar,
si bien he sangrado, jamás me he postrado.
Más allá de este lugar de ira y llantos
acecha la oscuridad con su horror.
No obstante, la amenaza de los años me halla,
y me hallará, sin temor.
Ya no importa cuan estrecho haya sido el camino,
ni cuantos castigos lleve a la espalda:
Soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma.

No me gusta el calor

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    Sí, ya sé que se supone que aquí iba a hablar de las cosas que me gustan. Y sí, ya sé que normalmente se asocia el calor a múltiples placeres de la vida que también comparto: verano, piscina, playa, vacaciones, más horas de luz, helados…
   Pero es que yo pienso en calor y lo primero que se me viene a la mente es mi propia imagen con churretones de sudor cayéndome por la cara. Y aún peor, con las gafas resbalándose por la nariz, y, en mis peores pesadillas, con las pantorrillas llenas de raspones tras andar 10 kilómetros entre jaras y riscos varios (pero esto son historias campamentiles que no vienen a cuento). Y qué decir de esas noches encima de las sábanas dando vueltas y vueltas porque es imposible conciliar el sueño…
   En resumen, que el calor me desmadeja, me anula por completo, me “aplatana”, y hace de mí un ser quejumbroso y nada agradable. Mi cuerpo no está hecho para el calor, sino para el frío, con  esas reservitas de grasa estratégicamente distribuidas (cada uno se consuela como quiere)

    Y para los que dicen que sin calor no existirían las cosas buenas del verano, ahí va eso: vacaciones en Hamburgo,  con unos absolutamente aceptables 25 grados, 16 o 17 horas de luz, posibilidad de helados a tutiplén, y a falta de piscina o playa, ¡barquito!

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Por algún sitio hay que empezar…

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“When the dog bites, when the bee stings, when I’m feeling sad, I simply remember my favorite things, and then I don’t feel so bad”

No es que Julie Andrews y yo compartamos demasiados gustos – de hecho más bien pocos -, pero me encanta esta canción. Bueno, lo confieso, me encanta la película en general. La idea de refugiarse en los pequeños placeres de la vida cuando las cosas vienen mal dadas me parece la mejor terapia. Y eso es lo que espero que sea este rinconcito: una fuente en la que beber, un banco en el que descansar, un soplo de aire fresco, una pequeña ventana a todo lo que me hace feliz.

Y para empezar, una de las mayores alegrías de mi vida es pasar tiempo con mis amigos, y si es en una casa rural en el Jerte mejor que mejor… Un fin de semana sin reloj, rodeada de las risas de los pequeñuelos, con buenas conversaciones, buena comida, sol, piscina, río… ¿Qué más se puede pedir? Pues que se repita todos los años.
 ¡Viva el Topo Rural!